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La juventud del Sahel hace que se escuche su voz

Última actualización Martes, 29/09/2020

El programa Voces de la Juventud del Sahel, respaldado por la UE, contribuye a que la juventud de los cinco países de la región comunique con sus respectivas instituciones. El objetivo es colaborar para crear políticas de desarrollo que influyan en sus vidas.

Las jóvenes generaciones del Sahel representan el futuro de los países de la región. Son mujeres y hombres con talento de Mauritania, Chad, Malí, Burkina Faso o Níger, dispuestos a cambiar las cosas. 

Sin embargo, se enfrentan a enormes desafíos. Invariablemente, tienen dificultades para acceder al empleo, a la educación y a la asistencia sanitaria. A menudo están en paro, lo que aumenta su vulnerabilidad. A veces, ceden a la tentación de la migración irregular o sufren la amenaza de la inseguridad, la violencia e incluso la radicalización. 

Aunque nadie pone en duda que las personas jóvenes son esenciales para el desarrollo de las sociedades del Sahel, hay que reconocer que rara vez se las incluye en el debate político. 

«Además de los retos relacionados con la inseguridad, el empleo y la educación, hay un cuarto reto muy importante: el compromiso cívico» destaca Moumouni Dialla, presidente del Consejo Nacional de la Juventud de Burkina Faso.

Aprender a que te escuchen

En este contexto, el programa Voces de la Juventud del Sahel, financiado por el Fondo Fiduciario de Emergencia de la UE para África y Dinamarca, ofrece a las personas jóvenes la oportunidad de entrar en comunicación con los responsables políticos. En concreto, facilita y refuerza el diálogo entre las instituciones y las organizaciones juveniles. Anima a la juventud a que manifieste sus esperanzas y sus sueños, abandere propuestas y se convierta en motor de integración socioeconómica para las generaciones venideras.

«El apoyo técnico del proyecto se centró en la asistencia a personas jóvenes. Reforzó nuestra capacidad para organizar campañas de sensibilización», explica Douksia Hamlha, coordinador del Colectivo de Asociaciones y Movimientos de Jóvenes de Chad. 

En el caso de las jóvenes, aún hay más en juego. Se trata de tener una voz en sociedades donde las mujeres a menudo siguen estando relegadas a un segundo plano de la vida pública. 

«Quiero que todas las mujeres se sientan seguras, sin miedo y con fuerza para expresarse», afirma Anssa Ibrahim, estudiante de Niamey (Níger) participante en el programa. 

En los cinco países del Sahel, se han incrementado las reuniones y la disponibilidad de mentores gracias a la iniciativa. 

Con ocasión de las visitas de trabajo a Bruselas en octubre de 2019 y junio de 2016, unos 40 representantes de las organizaciones juveniles del Sahel tuvieron la oportunidad de compartir sus experiencias, en particular con la alta representante de la UE y vicepresidenta de la Comisión Europea, Federica Mogherini.

Juventud europea de la diáspora

Hay una clara conexión entre las personas jóvenes del Sahel y de Europa, especialmente aquellas que tienen sus raíces en los países de la región. 

Yacoub Hamza, participante en el programa que estudió en Francia y regresó a Mauritania para trabajar, destaca de qué manera los miembros de la diáspora tratan de ayudar a las poblaciones locales del Sahel.

Otra participante, Fatoumata Traoré, también pertenece a la joven diáspora. Nació en Francia, país en el que trabaja y donde mantiene una participación muy activa en la Asociación francesa de graduados y estudiantes de Mali. Está convencida de la importancia de aprovechar las capacidades de la diáspora africana en Europa mediante actividades de mentoría, aprendizaje a distancia y asesoramiento, entre otras. 

«Necesitamos un nuevo marco mental para colaborar y lograr nuestras metas juntos», afirma.