Skip to main content
Loane

Un toque de nostalgia a medida que se acerca el gran día

Loane, España, Age 24

Al pensar en todo lo que he vivido desde mi llegada, me doy cuenta de lo mucho que esta experiencia me ha transformado: esta versión de mí misma la que más echaré de menos cuando llegue el momento de irme.

En esta última parte de mi aventura, Madrid ha seguido regalándome momentos inolvidables. 

Dentro de unos días, iré a un campamento de vacaciones en la playa con mi asociación y los niños. Estoy deseando vivir esta nueva experiencia, crear nuevos recuerdos con ellos y compartir momentos que, estoy segura, quedarán grabados en nuestras memorias. Sin embargo, confieso con algunos miedos como el de dormir muy poco y vivir en comunidad tanto tiempo, pero será un nuevo ritmo y un nuevo desafío que espero alcanzar. 

Al final, lo que más recordaré de estos últimos meses son las personas extraordinarias que conocí. Algunas han marcado mi vida durante mucho tiempo. Pienso muy especialmente en Angélica, que se ha convertido en una verdadera amiga, pero también en Lorenzo, con quien he compartido muchos momentos inolvidables. Gracias a ellos, y a todas las personas hermosas que he encontrado en mi camino, esta aventura se ha vuelto aún más rica. 

Al pensar en todo lo que he vivido desde mi llegada, me doy cuenta de lo mucho que esta experiencia me ha transformado. Estoy muy orgullosa de la persona en la que me he convertido aquí, en Madrid. He ganado confianza y he aprendido a disfrutar cada momento. Es esta versión de mí mismo la que más echaré de menos cuando llegue el momento de irme. 

Gracias de nuevo por haber seguido esta aventura a mi lado, ¡y hasta pronto tal vez!

Updated on Martes, 28/07/2026

Angelica

Piano piano, pieno pieno

Angelica, España, Age 29

Aprendí a aceptar lo que significa recibir mucho más de lo que se da, en términos de escucha, compañía y amor.

Mirar atrás y darse cuenta de cuánto camino ya he recorrido es un momento de gran crecimiento. Quiero contar esta experiencia de voluntariado y Madrid que no empezó solo en octubre, sino hace ya un año, cuando decidí enviar mi solicitud. Decidir dejarlo todo fue un acto de valentía importante: una forma de podar las cosas con las que no estaba feliz, para renovar la tierra y volver a empezar. El verano pasado consistió en hacer la maleta de forma metafórica antes que literal: ¿qué me llevaría conmigo y qué dejaría atrás? Fue necesario colocar algunas cosas dentro y otras fuera. 

En octubre empezó el cambio. Cambiar requiere tiempo y atención, diferentes pasos e ingredientes sabios. Los primeros meses, sobre todo noviembre y diciembre, fueron necesarios para descubrir todas las novedades, recordándome no tener prisa, para respetar la diversidad y los ritmos naturales de cada persona que conocía, y recordando que cada situación tiene su propia estación y su propio ritmo de crecimiento. 

Volver a casa por primera vez en diciembre fue como llenarme de mi familia; dejé que los demás cuidaran de mí. 

En enero me di cuenta de hasta qué punto Madrid ya era un poco mi hogar. Sentí que había empezado a colaborar más en los entornos que me rodeaban, y esto fue indispensable, porque cada uno es valioso en su propio rol. También fue el mes en el que tuve que estudiar mucho y mantener la concentración en los compromisos universitarios que me quedaban en Italia; sin embargo, en febrero pude alegrarme y ver los resultados obtenidos con esfuerzo, fatiga y constancia. 

Marzo llegó permitiéndome asombrarme, enseñándome que la vida se transforma entre complejidades y finales inesperados: aprendí a aceptar lo que significa recibir mucho más de lo que se da, en términos de escucha, compañía y amor. 

Abril me hizo un regalo hermoso: me dio el tiempo y la oportunidad de re-descubrir la belleza, viajando y conociendo a personas nuevas que difícilmente saldrán de mi corazón. 

Mayo me recordó la persona que soy. Me hizo ver que soy amable, que sé cuidar del Otro y que sé tener paciencia. También me dio el valor de imaginarme de nuevo en Madrid, en un futuro no muy lejano, y empezó a hacerme proyectar cómo debe ser vivir en una gran ciudad contando solo con una misma. 

Junio me dio permiso para dejar ir lo que no era para mí, sin sentirme culpable. Admití las cosas que ya no era capaz de hacer y acepté que, en ciertos momentos, declararse incapaz es lo mejor que se puede hacer. 

Julio me está dejando con la melancolía de los caminos que concluyen. Me está invitando a compartir los resultados de mi esfuerzo y a llevar a otros la riqueza de lo aprendido. Ahora solo queda esperar la nueva temporada, dando valor a la pausa que habrá entre esta experiencia (demasiado corta) y la siguiente.

Updated on Martes, 28/07/2026

Carmen

Grandes cosas en un pequeño pueblo

Carmen, España, Age 22

Creo que es algo que deberías hacer al menos una vez en la vida.

¿Te cambia la vida el voluntariado? Pues la verdad que es una experiencia que creces muchísimo personalmente. Yo en mi caso, estoy un pequeño pueblo en las montañas, pero también tenéis opción de ir a ciudades mas grandes, os podéis ir a cualquier país de la del programa CES con cualquier tipo de proyecto. 

Como es mi caso, no necesitáis ningún título de inglés ni ninguna carrera. Así que, no hay excusas, lo recomiendo muchísimo hacerlo. 

Esto hay que hacerlo una vez en la vida, yo creo. Si quieres vivir en el extranjero, esta es una oportunidad buenísima porque la red de soporte es súper buena. Tienes las organizaciones, mentores, tutores, esta subvencionado, aprendes idiomas. Además, el cambio de estilo de vida es la verdad que bastante diferente y enriquecedor. 

Así que nada, lo recomiendo mucho. Un abrazo a todo el mundo. ¡Haced un voluntariado!

Updated on Jueves, 23/07/2026

Subscribe to