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Balcanes Occidentales: aprender del pasado para un futuro en paz
Última actualización Martes, 29/09/2020
Los proyectos de memoria histórica financiados por la UE ayudan a los jóvenes a aprender del pasado, promoviendo los valores europeos dentro y fuera de los Balcanes Occidentales, a fin de garantizar que la guerra, el genocidio y el totalitarismo sigan perteneciendo a otro tiempo.
En 2020 se cumplen 75 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, donde los nazis acabaron con la vida de 1,1 millones de personas de toda Europa, en su mayoría de origen judío. En el Holocausto, perecieron en total 6 millones de judíos.
También se cumplen 25 años de la masacre de Srebrenica, que fue la peor matanza ocurrida en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y costó la vida a más de 8.000 hombres y niños bosnios musulmanes. Entre 1991 y 2001, más de 120.000 personas perdieron la vida en las guerras de Yugoslavia, muchas de ellas mujeres, niños y civiles desarmados.
Con el tiempo, la memoria va perdiendo intensidad y los testigos de estas atrocidades envejecen y mueren. ¿Qué nos puede ayudar a conocer el pasado y garantizar que la historia no se repita?
En los Balcanes Occidentales, una serie de organizaciones trabajan, con financiación del programa de la UE Europa para los Ciudadanos, en proyectos de memoria histórica especialmente dirigidos a jóvenes y profesores. Forman parte de un esfuerzo más amplio para promover la paz, la estabilidad y los valores democráticos en una región que avanza hacia la integración en la UE.
Estas son algunas de sus iniciativas:
Testigos de la guerra
Durante las guerras de Yugoslavia, la ciudad de Sarajevo padeció un asedio de casi cuatro años. Durante ese tiempo, más de 5.400 civiles perdieron la vida, a menudo bajo las balas de los francotiradores.
En la Sarajevo de hoy, la asociación Urban se dirige activamente a las personas jóvenes de dentro y fuera de Bosnia para tratar de transmitirles lo que significan la guerra, y el totalitarismo, en la vida cotidiana.
En cooperación con centros de enseñanza y socios de Bosnia, Chequia, Italia y Rumanía, la asociación coordina un proyecto financiado por la UE que permite el contacto entre estudiantes y personas que vivieron aquella época.
«El proyecto se basa en la interacción», afirma su coordinador, Haris Čalkić.
Para llegar a un público más amplio, el equipo del proyecto producirá un documental sobre la manera en que la guerra y el totalitarismo afectan a la vida de las personas, que incluirá testimonios reales.
Combatir la discriminación gitana
En el Holocausto nazi también hubo víctimas de etnia gitana. En muchas partes de Europa, esta minoría sigue sufriendo discriminación.
En la ciudad de Kratovo (Macedonia del Norte), para superar las divisiones que aún existen los jóvenes han creado la asociación Rroma SSN.
Con ayuda financiera de la UE, el grupo organiza sesiones de formación y programas de intercambio, además de llevar a cabo actividades de investigación.
«Estamos entregados al fomento de valores positivos, tanto en las comunidades gitanas como en las que no lo son», afirma el director del proyecto, Mustafa Jakupov. «Todo esto ha sido posible gracias al compromiso y el entusiasmo de jóvenes que trabajan con nosotros y que creen en las metas que queremos alcanzar».
Los ejemplos no faltan: la coordinadora del programa del grupo solo tenía 17 años cuando se unió a la organización como voluntaria.
«Creemos en la juventud, en sus capacidades para impulsar el cambio, la paz y el respeto hacia sus comunidades», señala Jakupov. «Queremos que la gente joven tenga sus propias ideas y controle su futuro».
Formación del profesorado
Los profesores desempeñan un papel importante en la vida de los jóvenes. Teniendo esto en cuenta, el Memorial de la Shoah de París, centro museístico, de documentación y educación dedicado al recuerdo del Holocausto, reúne a profesores de Serbia, Bosnia y Croacia para que adquieran conocimientos históricos, compartan experiencias y debatan abiertamente sobre temas sensibles relacionados con la historia de su región.
«Las personas de esos países tienen lo que llamamos "recuerdos contrapuestos"», explica Bruno Boyer, coordinador del proyecto de formación del profesorado del Memorial de la Shoah, financiado por la UE. «Los conflictos del pasado han configurado la percepción que tienen de sí mismas. Pero todas comparten la memoria del Holocausto y utilizamos eso como punto de partida».
Profesores cuyos padres quizás lucharon en bandos opuestos de la guerra comparten sus puntos de vista. «Eso les ayuda a entender mejor la sinrazón de la guerra», añade Boyer.
Tras realizar la formación, «les resulta mucho más fácil transmitir al alumnado el conocimiento de los hechos del pasado».